Modelo de nuevas relaciones laborales

Publicación Diario Vasco


Estuve presente el día que ADEGI realizó, en el Parque Tecnológico de Miramón, la presentación del “Nuevo modelo de relaciones laborales” con el que pretende impulsar una nueva forma de enfocar y orientar las relaciones entre empresarios y trabajadores, y debo manifestar que mi primera valoración es positiva tanto por su valentía como por su oportunidad.

Digo valentía porque no es frecuente, ni estamos acostumbrados a que una organización empresarial se atreva a presentar públicamente un modelo de relaciones laborales donde se propugne que los empresarios están dispuestos a compartir el poder y la responsabilidad de las actividades de la empresa con los trabajadores de sus organizaciones. De hecho han sido los primeros de la Comunidad Autónoma de Euskadi, y no se conoce nada parecido en todo el Estado.

Y es oportuna porque llevamos tiempo en una situación conflictiva en la que el ámbito empresarial está enfrentado al ámbito de los trabajadores, y viceversa. Coincido totalmente con José Luis Larrea cuando el pasado domingo decía que las relaciones laborales actuales están más basadas en el conflicto que en la colaboración y que es absolutamente necesario superar las posiciones antagónicas y el modelo de enfrentamiento permanente. En un entorno competitivo, donde la lucha por los costes está perdida, en especial en Euskadi, la empresa es un proyecto compartido de empresarios, trabajadores y sindicatos por aportar productos de mayor valor añadido o no tiene ningún futuro.

Dicha nuestra valoración positiva al respecto, sin embargo, la referida presentación me ofreció algunas dudas que me parece oportuno manifestarlas, y que nos gustaría puedan ser aclaradas y resueltas en el tiempo, así como aportar nuestra contribución al desarrollo de un modelo de participación y relación laboral donde los trabajadores se sientan plenamente integrados y alineados con los objetivos de sus empresas, y en el que creemos plenamente.

La primera duda que nos plantea el nuevo modelo de relaciones laborales elaborado por ADEGI es si el mismo es un planteamiento surgido de la auténtica voluntad de un importante colectivo de empresarios guipuzcoanos que están dispuestos a llevar adelante un modelo de dirección participativa, o sea a compartir el poder y la responsabilidad con sus trabajadores o, por el contrario, es una estrategia más de “forma” que de fondo para desviar la atención o dar solución al problema y conflicto que las organizaciones empresariales vascas, y en este caso las guipuzcoanas, mantienen con las centrales sindicales respecto a la negociación colectiva. Me da la sensación y el olfato me dice, aunque me encantaría equivocarme, que el planteamiento es más formal que de fondo. Pero ante la duda, y aunque alguno pueda pensar que soy un ingenuo, el beneficio de la misma voy a dársela a ADEGI y vamos a pensar que este proyecto es un soplo de aire fresco que intenta cambiar las cosas y adaptar a las empresas a los nuevos retos que deben afrontar.

La segunda es en cuanto a los objetivos “reales” del mencionado modelo. En la presentación que se hizo por parte del Gerente D. José Miguel Ayerza insistió, en varias ocasiones, y en la misma forma figura en la guía repartida con posterioridad que el objetivo es “alcanzar acuerdos con las personas para mejorar la competitividad”. No tenemos nada que objetar al mencionado objetivo, nos parece totalmente correcto, pero sí echamos en falta un segundo objetivo consistente en “potenciar la satisfacción de los trabajadores, así como su compromiso e integración en el proyecto de la empresa”. ¿Dónde queda la persona en el objetivo expuesto por ADEGI? Tal como está explicitado, las personas son el “instrumento” para alcanzar el objetivo de la competitividad, son una herramienta, un medio, no un fin en sí mismas. O sea, estamos en lo de siempre, el trabajador es un “recurso humano” al que hay que optimizar para obtener la máxima productividad y ser más competitivos. Es cierto y no queremos ocultar que en otras partes de la guía se hace referencia a frases del tipo: “la clave está en las personas”, la importancia de la comunicación interna, hay que trabajar los valores tradicionales: confianza, compromiso, transparencia,… pero, en cualquier caso, solicitaría a ADEGI que sea más explicito en sus objetivos y sitúe a las personas en el modelo como un fin en sí mismas junto a la competitividad.

La tercera duda que tenemos, y esta no sólo afecta a ADEGI, es saber el grado de madurez de los empresarios, de los trabajadores y de las centrales sindicales tienen para llevar a cabo un nuevo modelo participativo y un nuevo marco de relaciones laborales. Mis primeras interrogantes van dirigidas hacia los empresarios: De verdad, ¿están dispuestos los empresarios guipuzcoanos, como ya lo hacen la mayor parte de los empresarios alemanes, a ser transparentes y abrir sus balances y cuentas de resultados a sus trabajadores? No vale recoger en la guía como un valor, hay que hacerlo. ¿Conoce ADEGI cuántos empresarios guipuzcoanos desean incorporarse a este proceso? ¿Están dispuestos a compartir el poder y la responsabilidad con sus trabajadores? ¿Están dispuestos a ceder a los trabajadores una parte de los beneficios que se obtengan de la actividad empresarial? ¿Están dispuestos a compartir el proyecto empresarial en su conjunto?

Nuestras dudas respecto a los trabajadores son: ¿Están dispuestos a coger y aceptar las mayores cotas de poder y responsabilidad que les ceden los empresarios? ¿Están dispuestos a comprometerse y a implicarse, en mayor medida, en el proyecto empresarial? ¿Se van a “sentir empresa” junto al empresario? A muchos trabajadores, uno de los mayores insultos que se les puede decir, es: “pareces empresa”.

Y, finalmente, las dudas que tenemos respecto a las centrales sindicales es si ¿están dispuestas a entrar en el modelo sintiéndose parte del mismo, al igual que lo hacen también los sindicatos alemanes? ¿Están dispuestas a superar los viejos esquemas sindicales, de enfrentamiento permanente, más propios del siglo XIX que del XXI?

Sinceramente, tenemos muchas dudas frente a los interrogantes que nos planteamos respecto a los tres niveles expuestos (empresarios, trabajadores y centrales sindicales), pero no por ello debemos frenarnos en nuestras pretensiones de establecer marcos laborales donde la persona ocupe el lugar central que le corresponde en la empresa, sino al contrario pensamos que debemos luchar con todas nuestras fuerzas para situar a nuestro territorio en un marco donde las empresas se coloquen en posiciones avanzadas, acordes a los mercados y entornos con los que tienen que competir. Y, para ello, nada mejor que empezar por “creer” en el modelo, por considerar que es posible una nueva forma de entender el ámbito y las relaciones laborales, que es necesario superar el viejo e histórico sistema de enfrentamiento y debemos compartir un mismo proyecto en el que empresarios, trabajadores y centrales sindicales consideren que con quien hay que competir son con otros mercados y con otras empresas, no entre nosotros mismos.

Animamos a ADEGI a que siga el proceso adelante, a que no se quede en un mero discurso atractivo de cara a la galería pero estéril, a que sensibilice a los empresarios a dar pasos al respecto, a que forme y ayude a los empresarios y mandos a conocer cómo se llevan adelante los procesos de dirección participativa, a que establezca criterios de participación en los resultados que se obtengan, a que se trate de integrar a los trabajadores en los procesos de mejora y en los planes estratégicos, y a una mayor transparencia, o sea a abrir los balances y las cuentas a trabajadores y sindicatos. Seguro que no le va a resultar nada fácil, pero las cosas importantes, por las que merece la pena luchar nunca son fáciles. Ánimo a seguir en el camino establecido.